Toda la temporada de opera esta agitada por la variedad de las óperas, su número y forma de interpretación. Siempre hay dos cada mes en cartel. Se nota el aumento del turismo en Madrid y lo heterogéneo del público. Mucha gente joven, no habitual y de fuera de Madrid, que afortunadamente es atraída por la cultura y el nivel musical de la capital, que ya no se queda rezagada si hiciéramos un ranking con sus iguales.
Ahora le ha tocado el turno a una obra del insigne Giuseppe Verdi autor paradigmático en la transparencia de sus evolución a través de sus óperas, que tantas compuso. De sus años de galera, como el los definía pertenece la que ahora diremos, I masnadieri o los Bandoleros. Dejemos el argumento, (un poco irrelevante pues se hizo en versión de concierto) basado en una tragedia de Schiller. Es una obra belcantista que apunta a la transición más dramática del compositor ancheando los limites formales. De música amable, no sensiblera pero muy correctamente fabricada cumple a la perfección las formas y estética del mejor bel canto., es decir obertura, recitativos arias, dúos tercetos y cuartetos de amplia exposición. Bellas melodías y orquesta mas preocupada d acompañar a los cantantes, que de brillar con luz propia
Para fabricarlo contó el teatro con un elenco de voces de primera fila encabezados or la soprano Lisette Oropesa autentica triunfadora de la noche que tuvo que dar un bis ante la asistencia del púbico que interrumpía constantemente a lo largo de la obra y que no la dejaba continuar hasta que repitió el aria más importante. Los demás, dos tenores dos barítonos y un bajo le dieron replica consiguiendo magníficos resultados en los tercetos dúos y concertantes algunos de ellos de bellísimo porte. Todos acompañados por una orquesta atenta a los gestos eficaces del director Francisco Lanzillota y apoyados en un coro de hombres nutrido y bien preparado (Los bandoleros) tejieron un traje esplendido a la medida de la partitura obteniéndose un grandísimo resultado final. Sobre todo se apoyaron en la lección de bel canto explicada por la Oropesa, una de las mejores páginas cantadas en muchos años en el Teatro. Hay que tener en cuenta un aspecto más. Muy buenos `profesionales hay que ser para, seguramente sin ensayar, tirarse a la piscina con una obra de exigencia de falta de alardes. Felicidades al teatro por programar estas obras infrecuentes con esa calidad y con ese valor. Vamos por muy buena senda.
Deja una respuesta