El pasado día trece de marzo el citado y famosísimo tenor peruano compareció para ofrecer un recital en el teatro de la opera Maestranza, lleno hasta la bandera a de fervoroso público, que nada más salir a las tablas prorrumpió en calidísimos aplausos que animaron al cantante. Dos partes tuvo la tarde para que nos enseñara su saber bien el oficio y deleitarnos con su versatilidad.
Es Juan Diego Flórez un tenor lirico de primerísimo orden y atraviesa un punto estupendo en su ya larga carrera. Posee un timbre redondo y bello, ideal para cantar las obras de bel canto puro así como los juegos de artificio del mejor Rossini. Pero con muy buena inteligencia, ha comprobado que puede ampliar su repertorio a otras obras de color más spinto y ha ancheado su voz, sin que por ello desmerezca en absoluto, la línea de canto que efectúa con grandísima técnica y un rutilante agudo con el que corona sus arias.
No me detendré en cada una de las obras que fue desgranando, moderando fuerzas y dejando lucirse al pianista acompañante que le arropó durante toda la velada pero si dire que las escogió muy bien en la línea de lo dicho antes. Durante la primera parte se recreó en las obras de carácter meramente lirico y románticas, Boileau, Rossini, Mozart y pasó a la segunda con repertorio bravo de zarzuela con páginas de Serrano, Amadeo Vives y Chapí para terminar con un magnifico Verdi (un aria de I Lombardi) de innegable bravura y bien decir.
No hace falta destacar los bravos y cálidos aplausos que llevaron al protagonista a coger su guitarra y deleitarnos con obras sudamericanas de Chabuca Granda y demás en una mezcla de tres que nos mostró su buen gusto no solo cantando sino tocando francamente bien la guitarra clásica. Un privilegio estar allí para contarlo.