Con este título y la presencia de su Majestad el Rey abrió las puertas el Real con la intención de acertar en el número de representaciones para estimular la afición y reponer una obra que ya se había estrenado en Madrid en el siglo pasado en este teatro porque es un título infrecuente entre los maravillosos y conocidos del gran público, carne de repertorio en todos los templos de la ópera. Me refiero a Boheme, Tosca, Turandot o Madama Butterfly.
Es una obra muy de los comienzos del compositor, lirica, muy teatral, embrión musical de lo que serían estas últimas citadas pero no le llegan. No obstante se defendió bien. Tuvo un buen director (especialista en apoyar a los cantantes), dos esplendidas sopranos para los dos repartos y adecuados tenores y barítonos para los mismos en su caso, y una escena de Carlos Wagner que por lo menos estuvo entretenida por el movimiento de sus componentes, incluyendo el coro, lo cual suele ser peligroso.A todo esto en el primer reparto al que asistí se dio la inoportuna casualidad de que se indispuso y cayó del cartel la grandísima soprano protagonista Sandra Radvanoski y con ella se esfumo uno de los sostenes de la representación. Fue sustituida in extremis por la soprano alemana de apellidos españoles Carolina Lopez Moreno de grata voz y muy meritoria por acoplarse a la escena en el último momento. Escena exigente de agilidad y vanguardia digna de todo elogio pero que tumbó el éxito total programado entristeciéndonos a la mayoría de los asistentes. Le dio replica el tenor Michael Fabiano que aunque un poco exagerado como actor, canto en línea de primer orden. Le secundaron el resto de los comprimarios, todos más que comparsas, no debiéndosenos olvidar que el recitativo de Puccini es con ensamble de toda la orquesta. Nicola Luissoti, su director estuvo muy atento al volumen para no tapar a los cantantes y salvó la representación sin problemas. Muy bien el coro. La escena, hay que decirlo, intento con éxito paliar la monotonía de la partitura y lo consiguió con un decorado original y polivalente y un movimiento escénico bastante bien logrado. Entretenida acción y en resumen, ingredientes de aquí y allá salvaron el resultado final que no pintaba bien ante la fatalidad (que está a la orden del día) de la accidental ausencia de la cantante protagonista.