La pianista italiana ha abierto el ciclo de grandes intérpretes que como cada año organiza la fundación Scherzo siendo un orgullo para la ciudad de Madrid.
Lo hizo con un programa variado, nada complaciente por la dificultad pero gratísimo de escuchar y seguir con toda la atención. Comenzó con la suite francesa número 2 de las de Juan Sebastián Bach. Desde la allemande dejo claro que iba a ser una interpretación nada convencional. Con un magnifico estilo fue desarrollando las secuencias con muy buena planificación consiguiendo sacar partido al sonido logrado, y no acordarnos para nada del clavicordio con que escribió Bach.
Después los estudios de Debussy para variar y pasar página al tiempo. Tocó con maestría los estudios para los cinco dedos según Czerny, para terceras, cuartas, sextas octavas y para ocho dedos haciendo verdadero alarde de portentosa técnica. Se fue al descanso para tomar aliento y dedicar la segunda parte enteramente a Chopin; Dos nocturnos, la balada número 2 y un Scherzo. Ni que decir tiene que fue lo mejor de la velada con traducción clara, nada emborronada y sin ningún amaneramiento con soltura y elegancia sobria a la vez. El público, enardecido por el encanto de las partituras, salió de su aparente y ligera satisfacción para pasar el entusiasmo sin fisuras. Fue calidísimamente aplaudida.