En esta localidad de Alemania con motivo de la Pascua se celebran cada año en su Festspielhaus los famosos festivales. En unos pocos días se han dado cita grandes orquestas e intérpretes mundialmente famosos. Así, los pianistas Jan Lisiecki, Facil say. Alexander Cantorow o Juha Wang y Helena Grimaud la orquesta de cámara Mahler o la Concertgebow de Ámsterdam. Lohengrin de Wagner como plato especial. Comentare brevemente dos conciertos a los que asistí.
El primero de ellos, el de la orquesta de Cámara Mahler con la pianista francesa Helene Grimaud al frente para encarar los conciertos numero uno de Brahms y el para piano de Schumann. A ella la recordaba gratamente de un concierto en Lucerna, al principio de su carrera. Ha madurado muchísimo. Resolvió la intrincada obra de Brahms, que envuelve al piano la orquesta con la que dialoga llevando la voz cantante ella, sin desmerecerla. Se alcanzó un magnifico resultado, brillante, a veces trepidante pero explicado con paladina claridad. Le siguió el mucho más intimista de Schumann donde las aguas volvieron a su cauce y el romanticismo sin afectación se hizo dueño de la situación. El público, embelesado tardó en reaccionar con frenéticos aplausos.
Después, uno de los platos fuertes del festival: la Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach. Con esta obra no caben medias tintas. O se encara con todas las armas en pie, o es mejor no atacarla de frente. Fuimos de sorpresa en sorpresa. Primero la orquesta, la Royal Concertgebow holandesa garantía total de llegar a buen puerto. Después el coro (aquí fueron dos) de holandeses de Cámara, más el Coro de niños de Karlsruhe., otro acierto. Después pasamos a los solistas y el director como individuales reyes del tablero. A ello concurrieron la Soprano Julia Lezhneva de muy lirica voz y adecuado estilo; el tenor evangelista, Maximilian Schmitt, de impecable estilo y bonita voz llena; El barítono inglés Mathew Brook que fue un convincente Jesucristo. ; El contratenor también ingles Tim mead (en vez de una contralto) más que correcto, el bajo de arias de Croacia Stazanac, lo más flojo de la tarde, un tanto falto de voz que suplió con su buen estilo y el tenor de arias Laurence Kilsby, al que he dejado para el final, porque pese a su juventud ejecutó sus dos arias como yo no había escuchado igual en toda mi vida de aficionado. Especialmente su dificilísima aria “ Geduld” que dijo con admirable maestría, soberbia línea de canto. Para terminar el elenco el director, el jovencísimo finlandés que ha hecho una meteórica carrera por la que se le disputan las mejores orquestas del mundo Claus Makela que nos admiro por el tempo, la claridad , la atención a los matices , la creación de un clima de aparente distensión donde todos se encontraran solidos e importantes dejando a los instrumentistas que ejecutan solos a lo largo de la monumental obra, la posibilidad de lucimiento sin salirse de los márgenes ( violín primero y segundo, oboe, flauta y viola de gamba). Todos contribuyeron al éxito incluyendo a los miembros del coro que efectúan breves partes solistas. Si pudiera poner una mínima pega, a los niños se les oía poco, siendo una pena pues la irrupción le las voces blancas en los párrafos correspondientes de la primera parte de la Pasión, es una de sus mejores líneas, si es que se puede mejorar la mejor de las obras religiosas escritas en la historia de la música de todos los tiempos. Satisfacción total y aplauso al meritorio trabajo bien hecho.